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La prueba en el recurso de apelación


La prueba en el recurso de apelación.

Si bien el recurso de apelación es una oportunidad de un nuevo examen de la causa y hace posible el control de un Tribunal superior sobre lo que el Tribunal a quo consideró en la sentencia que quiere ser recurrida, así como de la aplicación del derecho que se efectuó en la primera instancia. La valoración de la prueba, sin embargo, tiene grandes limitaciones, pues según una doctrina totalmente asentada, la apreciación de la prueba en el juicio oral, se observan los principios (que más tarde no será posible, ante el Tribunal que se presenta el recurso) de inmediación, contradicción y oralidad, por lo que se considera que el juez ante el que se practicó la acción probatoria, resulta investido de una autoridad superior, en esta actividad, que el Tribunal ante el que se presenta el recurso.

Por lo que sólo prosperará una revisión de la acción probatoria cuando  aquella no dependa sustancialmente de la percepción directa o inmediación que el juez tuvo con exclusividad, es decir, cuando no dependa de la credibilidad de los testimonios o declaraciones oídos solamente por el juzgador.

También es  o puede ser positivo solicitar al juez al que se presenta el recurso de apelación, en los casos en que además de las declaraciones no exista prueba objetiva de cargo válidamente practicada, en cuyo caso se vulneraría el principio de presunción de inocencia.

Y por supuesto, puede ser planteado por los abogados que plantean tal recurso, cuando el juzgador de instancia pudiera haber cometido un error manifiesto o cuando la actividad probatoria se hubiera llevado a cabo sin las garantías u observancia  de la legalidad.

El Tribunal superior que debe resolver un recurso no debe modificar las apreciaciones que realizó el Juzgado de instancia.

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La prueba


La prueba

Valoración de la prueba.

Es esta una especial función que tienen los jueces que consiste en analizar el resultado que en la celebración de un juicio, se ha producido en relación con la prueba que se hubiera practicado.

Recordemos que los jueces en nuestro sistema judicial, tienen una libertad de actuación verdaderamente constreñida, sin embargo poseen la facultad de la “libre valoración de la prueba”.

Suele ser una de las causas alegadas en el recurso de apelación y en el recurso de casación en el procedimiento penal, ante las sentencias condenatorias, que se realizan frente las Audiencias Provinciales por los primeros y ante el tribunal Supremo el segundo.

Se alega precisamente eso: error en la valoración de la prueba por parte del juez.

Pues en la sentencia tiene el juez la obligación de, al valorar la prueba, tiene que expresar con toda claridad el porqué de su convicción del porqué los hechos se producen como el juez expresa en la Sentencia.

Pero además la jurisprudencia incide en este punto al señalar que: “cuando  la cuestión debatida por la vía del recurso de apelación es la valoración de la prueba llevada a cabo por el juez a quo en uso de las facultades que le confieren los artículos 741 y 973 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Concretamente el Tribunal Supremo ha venido exigiendo, para que se pueda dar el caso de error en la valoración de la prueba, que exista en la narración de los hechos supuestos que sean evidentemente erróneos o inexactos y de importancia suficiente como para modificar el sentido de la sentencia.

Además la prueba, o mejor dicho su valoración debe ponderarse junto con las declaraciones de las partes y testigos que realicen en el acto del juicio, por lo que el juez, cuando existan versiones contradictorias (sentencias del Tribunal Supremo 229/91 y del Tribunal Constitucional 283/1993 y 164/1998) pueden dar mayor fiabilidad un testimonio frente a otro, porque ello forma parte de la libre valoración de la prueba por parte del juez, que debe llevar a cabo con total libertad y con el solo límite que señala el artículo 741 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Además y afirma la jurisprudencia algo verdaderamente importante y que normalmente le cuesta creer a muchos de los legos que acuden a los juzgados y argumentan lo de “ es su palabra contra la mía” y es que es doctrina consolidada que el solo  testimonio de la víctima es prueba suficiente para enervar la presunción de inocencia.

Además por lo general la declaración de la víctima es contradictoria con la del acusado o con otros testigos.  En muchas ocasiones con la única prueba que se encuentra el juez es con la declaración de la víctima. Por lo que con esa sola prueba puede condenar.

Pero el Tribunal Supremo se ha encargado de establecer unos puntos acerca de la declaración de la víctima, que son 1º la declaración de la víctima no es una prueba indiciaria sino  una prueba directa que puede ser prueba de cargo. 2º Sin embargo no se convierte automáticamente en la prueba de cargo pues esta valoración queda a la interpretación que de el Juzgado sentenciador. 3º la declaración de la víctima no es asimilable a la de un tercero.

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