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Traigo una Sentencia que, en mi opinión debería ser común pero que en la práctica del día  a día se da poco y es que el juez estime que sólo son realmente válidas las pruebas que son reproducidas en el acto del juicio.

JUZGADO PENAL N° 100

MADRID

JUICIO ORAL  4000/2012

SENTENCIA NÚM. 1000/2013

En Madrid, a veintinueve de mayo de dos mil trece.

Vistas por mí, Dña. Excelentísima Juez, Magistrada del Juzgado Penal n° 100  de Madrid, las presentes actuaciones de JUICIO ORAL 412/2012, dimanantes del Procedimiento Abreviado 10/12 del Juzgado de Instrucción n° 0 de Majadahonda, por delito de malos tratos en el ámbito familiar, seguido contra Luis Marcelo  como acusado asistido por el Letrado Sr. Martín García, y contra Luisa Maroto como acusada por un delito de maltrato en el ámbito familiar, asistida por la Letrada Sra. De Parte Contraria; y en las que ha sido parte el MINISTERIO FISCAL, representado por el Ilmo. Sr. D. Joaquín, en ejercicio de la acción pública

ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO.- La presente causa fue repartida a este Juzgado para su enjuiciamiento y fallo, y una vez recibida, se señaló para el acto del juicio el día 20 de mayo de 2013. Llegado el día señalado, al mismo comparecieron tanto el Ministerio Fiscal como el resto de las partes, debidamente asistidas por sus respetivos abogados.

SEGUNDO. – En dicho acto, se practicaron las pruebas previamente admitidas con el resultado que consta en el acta del Juicio, a excepción de la declaración de la acusada que no compareció , por lo que, a petición del Ministerio Fiscal, se procedió a dar lectura a la declaración que, en concepto de perjudicada prestó en sede de instrucción. El Ministerio Fiscal, en el trámite de calificación definitiva, dirigió la acusación contra Luis Marcelo  como autor de un delito de malos tratos en el ámbito familiar del art. 153.1 ° del Código Penal, con agravante de reincidencia, solicitando que se impusiera para el mismo la pena de diez meses de prisión , inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y privación del derecho a la tenencia y porte de armas por el tiempo de tres años, con prohibición de aproximación a Luisa Maroto a una distancia no inferior a quinientos metros, a su domicilio, lugar de trabajo o cualquier otro frecuentado por ella así como prohibición de comunicación con ella por cualquier medio por un año y diez meses, interesando que se sustituyera la pena de prisión por expulsión del territorio nacional y prohibición de entrada en España por tiempo de cinco años.

Igualmente, formuló acusación contra Luisa Maroto como autora de un delito de malos tratos en el ámbito familiar del arto 153.2 Y 4 CP, solicitando que se la impusiera la pena de dos meses de prisión a sustituir por pena de multa de cuatro meses a razón de cinco euros diarios, con responsabilidad personal subsidiaria de un día de privación de libertad por cada dos cuotas impagadas y privación del derecho a la tenencia y porte de armas por ocho meses, así como prohibición de aproximarse a menos de quinientos metros de la persona de Luis Marcelo  , domicilio o lugar de trabajo y de comunicarse con él por cualquier medio durante seis meses. Los letrados interesaron la absolución de sus defendidos. Tras concederse la última palabra al acusado comparecido, que prestó su conformidad a la pena de trabajos en beneficio de la comunidad para el caso de que fuera condenado, se declaró el juicio visto para sentencia.

TERCERO.- En la tramitación del presente procedimiento se han observado las preceptivas prescripciones legales.

HECHOS PROBADOS

UNICO. – Se declara probado que el día 16/06/2012, sobre las 20: 40 horas, Luisa Maroto, mayor de edad, nacional de Perú, y sin antecedentes penales, fue a buscar a su pareja, Luis Marcelo una cancha de rutbol de Majadahonda, donde éste se encontraba con sus amigos tras disputar un partido de dicho deporte y allí le recriminó que estuviera bebiendo tras haberle prometido que no lo volvería a hacer, propinándole seguidamente Luisa Maroto una bofetada en la cara que no le causó lesiones, tras la cual Luisa Maroto se marchó del lugar para recoger a su hijo y ser asistida en el Centro de Salud.

FUNDAMENTOS DE DERECHO

PRIMERO: Formula el Ministerio Fiscal sendas acusaciones dirigidas respectivamente contra Luis Marcelo y  Luisa Maroto con fundamento en la prueba practicada, singularmente e  informe forense de Luisa Maroto obrante en las actuaciones y en la declaración prestada por la misma, en su condición de perjudicada, en sede de instrucción, y ello al amparo del art. 730 LEer. A este respecto, conviene recordar que el artículo 24 de la Constitución Española establece el principio de presunción de inocencia, exigiendo la existencia de una suficiente prueba de cargo para desvirtuar la presunción luris tantum que supone el citado derecho, prueba que debe realizarse con todas las garantías y ser practicada ante el juez, con contradicción de las partes y publicidad, habiéndose conseguido además los medios probatorios llevados al proceso sin lesionar derechos o libertades fundamentales. Conforme reiterada doctrina del Tribunal Constitucional, la presunción de inocencia consagrada en el arto 24.2 de la CE se asienta sobre dos ideas esenciales: de un lado el  principio de libre valoración de la prueba en el proceso penal que corresponde efectuar la a los Jueces y Tribunales por imperativo del arto 117.3 y de otro, que la sentencia condenatoria se fundamente en auténticos actos de prueba y que la actividad probatoria sea suficiente para desvirtuarla, para lo cual se hace necesario que la evidencia que origine s• resultado lo sea, tanto con respecto a la existencia del hecho punible, como en todo a lo atinente a la participación y responsabilidad que en el mismo tuvo el acusado. Por lo que respecta a la segunda de las exigencias apuntadas, ésto es, a los actos o medios de prueba, es doctrina consolidada de dicho Tribunal, desde la Sentencia 31/81, que únicamente pueden considerarse auténticas pruebas que vinculen a los órganos de la justicia penal en el momento de dictar sentencia las practicadas en el acto del juicio oral, pues el procedimiento probatorio ha de tener lugar necesariamente en el debate contradictorio que, en forma oral, se desarrolla ante el mismo Juez o Tribunal que ha de dictar sentencia, de suerte que la convicción de éste sobre los hechos enjuiciados se alcance en contacto directo por los medios aportados a tal fin por las partes. Así, no basta tampoco que se haya practicado prueba o incluso que se haya practicado con gran amplitud, sino que el resultado de la misma ha de ser tal que racionalmente pueda determinarse de cargo, es decir, que los hechos cuya certeza resulte de la prueba practicada, acrediten la comisión del hecho imputado y la culpabilidad del acusado.

SEGUNDO.- Pues bien, partiendo de lo expuesto en el fundamento jurídico anterior, y por lo que se refiere a los hechos imputados a Luis Marcelo, lo cierto es que no puede sino dictarse respecto del acusado una sentencia de contenido absolutorio y ello por considerar que no se ha practicado prueba bastante para enervar la presunción de inocencia. Así, aun cuando Se tuviera por reproducida la prueba documental obrante en las actuaciones, fundamentalmente el informe de sanidad forense que refleja las lesiones que la facultativa apreció a Luisa Maroto en su exploración , así como el informe de la asistencia inicial, y la diligencia de exposición de hechos de la Policía Local de Las Rozas que acudió al Centro de Salud, lo cierto es que en el acto del juicio oral no se ha practicado ninguna prueba que desvirtúe el principio de presunción de inocencia del acusado.

Así, no se ha interesado la declaración testifical de los citados agentes de Policía Local ni tampoco del médico que asistió a Ruth en el Centro de Salud, quienes podrían haber dado cuenta, corno testigos de referencia, de lo que Luisa Maroto les manifestaba así como del estado en el que se encontraba y las lesiones que a simple vista se le apreciaban. Tan solo se cuenta con la lectura interesada por el Ministerio Fiscal al amparo del art. 730 LECr y ante su incomparecencia, de la declaración que Ruth prestó en sede de instrucción en calidad de perjudicada (puesto que posteriormente, como acusada, se acogió a su derecho a no declarar). Ahora bien, a los fines pretendidos de considerar acreditados los hechos por los que se acusa a Luis, dicha declaración no puede ser tomada en consideración y ello debido a que la misma no se prestó debidamente sometida al principio de contradicción. Así, debe recordarse que la Sala Segunda del Tribunal Supremo en relación a dicha cuestión, siendo de una especial trascendencia la STS 806/2012, señala lo siguiente: ” Como dijimos en STS 383/2010, de 5 de mayo, entre las garantías que comprende el arto 24 CE para todo proceso penal destaca, por ser principios consustanciales del mismo, los de contradicción e igualdad. El principio de contradicción en el proceso penal hace posible el enfrentamiento dialéctico entre las partes, permitiendo así el conocimiento de los argumentos de la contraria y la manifestación ante el Juez o Tribunal de los propios, constituye una exigencia ineludible vinculada al derecho a un proceso público con todas las garantías, para cuya observancia se requiere el deber de los órganos judiciales de posibilitarlo. Y se vulnera el derecho a la tutela judicial efectiva del arto 24.1CE, produciendo indefensión, cuando el sujeto, sin haber tenido oportunidad de alegar y probar sus derechos en el proceso, los ve finalmente afectados por las resoluciones recaídas en el mismo. Del principio de igualdad de armas, lógico corolario del principio de contradicción, se deriva asimismo la necesidad de que las partes cuenten con los mismos medios de ataque y defensa e idénticas posibilidades y cargas de alegación, prueba e impugnación, a efectos de evitar desequilibrios entre sus respectivas posiciones procesales, ni que sean admisibles limitaciones a dicho principio, fuera de las modulaciones o excepciones que puedan establecerse en fase de instrucción (o sumarial) por razón de la propia naturaleza de la actividad investigadora que en ella se desarrolla encaminada a asegurar el éxito de la investigación y en definitiva, la protección del valor constitucional de la justicia.

En el mismo sentido las SSTS 1238/2009, de 11 de diciembre y 1080/2006, de 2 de noviembre, en la que hemos destacado que la vigencia efectiva del principio de contradicción tiene directa relación con el derecho a un proceso equitativo, o a un proceso con todas las garantías en términos del arto 24.2 de la Constitución. El debate contradictorio sobre las pruebas permite a las partes intervenir activamente en la práctica, y en lo que se refiere concretamente a la defensa le facilita la oportunidad de actuar poniendo de relieve los aspectos que a un juicio anulan, alteran o debilitan SU valor probatorio, lo que contribuye a su valoración por parte del tribunal. Cuando

Sentencia laboral


Como debe ser la sentencia en el ámbito laboral.

La ley de procedimiento laboral RD 2/1995 establece como debe ser la sentencia en el ámbito laboral, concretamente se debe prestar atención al art 97, que establece requerimientos muy similares a lo que se establece para  la sentencia civil.

Sin embargo nuestra legislación establece para la sentencia laboral la necesidad de una mayor importancia en la relación de hechos probados.

La sentencia laboral debe contener

 Antecedentes de hecho

 Hechos probados

 Fundamentación

 Parte dispositiva

Debemos destacar que cuando las sentencias laborales son recurridas, los tribunales superiores suelen entender que debe estimaras dicho recurso cuando, como decíamos mas arriba, cuando no se encuentran suficientemente establecidos los hechos probados en la sentencia.

Para ver como se ha pronunciado al respecto el Tribunal Supremo es muy ilustrativo lo que reflejan las sentencias del Tribunal Supremo de 27 de julio de 1992 y de 14 de diciembre de 1998 y de 12 de julio de 2005.

Además en la sentencia laboral se puede imponer a la parte que hubiera obrado de mala fe una multa que puede ser de hasta de 600,1 euros.

Sentencias III


Presidente del Tribunal Supremo:

1. Al término de la audiencia, que permitió a la recurrente la apelación, revocó la sentencia condenatoria y dejó sin efecto la multa, con las razones para ser dictadas en la  fecha que se le notifique. También pedimos que las costas de esta instancia y ante el Tribunal de Primera Instancia.

. Las razones de nuestra decisión se exponen ahora en la sentencia del Sr. Juez:

La cuestión en esta apelación

2. El recurrente fue acusado y condenado por no detener su vehículo después de un accidente por el cual fue causado lesiones corporales a una persona, al contrario de s.56 (1) (a) de la Ordenanza de Circulación por Carretera, Cap 374. La cuestión de la ley de certificado para la determinación en el presente recurso es la siguiente:

    ¿Cuáles son los elementos y cargas legales o relacionados con la evidencia, el delito en virtud del artículo 56 del 374 de la PAC?

3. Esta pregunta ha surgido a partir de la comunicación del apelante final en el juicio y uno de sus motivos de casación ante el juez, a saber, que la acusación no había demostrado fuera de toda duda razonable de que lesiones personales fue causado a una persona viva en el accidente en el que el recurrente participó, por lo que le obligaba a detener su vehículo inmediatamente después del accidente. Su caso primario era que él no sabía que había atropellado a un ser humano y pensé que era una bolsa de basura, pero también afirma que la persona que había atropellado ya podría haber muerto antes de que lo atropelló. Examen de la cuestión certificada es así reducido a esto: ¿es necesario que la fiscalía para demostrar como un elemento de un delito en virtud s.56 (1) (a) que fue causado lesiones corporales a una persona viva?

4. El recurrente alega que es y se queja de que el juez había colocado erróneamente la carga de la prueba en la defensa y la fiscalía no había podido probar este ingrediente de la infracción a las normas requeridas. Por otro lado, la fiscalía acepta que la carga de probar este ingrediente está en la fiscalía, pero argumenta que no había pruebas suficientes para plantear la cuestión.

Los hechos

5. Los hechos constatados por el juez de instrucción son los siguientes. El recurrente era un conductor de taxi. En alrededor de 1 am del día en cuestión, que conducía a varios pasajeros. De acuerdo con los dos pasajeros que se sentaron en los asientos delanteros junto a él, cuando el taxi se desplazaba en el carril central de la carretera, se dieron cuenta de un objeto negro que yacía inmóvil en el mismo carril a cierta distancia, pero mientras el taxi se acercó al objeto, vieron que se trataba de un cuerpo humano, con los brazos y las piernas y la cabeza apuntando hacia el taxi, sin embargo, no redujo la velocidad, pero pasó por encima del objeto y en el curso de hacerlo, sacudió 2 a 3 veces. Después de eso, no se detuvo sino que continuó su viaje.

Declaró  que no estaba seguro de que era un cuerpo humano, pero dijo que estaba seguro, a pesar de haber tenido dificultades para creerlo en ese momento. En una etapa posterior, preguntó  a la recurrente  si el objeto era un ser humano, pero no dio una respuesta clara y directa. también escuchó la recurrente susurrando: “¿cómo es que parece que hay un ser humano tumbado sin ninguna razón” (esto es una traducción de su declaración). Finalmente, cuando llegaron a le dijeron a la recurrente que el objeto era un ser humano y le pidió que informar de este asunto a la policía. En el evento, que se hizo un informe a la policía acerca de este incidente.

7. La policía acudió al lugar para hacer las investigaciones. Una mujer policía encontró un hombre que se extiende entre el arcén y el carril de la izquierda por primera vez con marcas de su haber sido atropellado por las ruedas del vehículo. Ella también se encuentran fragmentos de huesos, manchas de sangre y pertenencias del difunto dispersos en los alrededores. Los hombres de la ambulancia que llegaron allí confirmó que el hombre estaba muerto. La evidencia forense mostró que había manchas de sangre en la parte inferior de la recurrente de taxi que indica que había entrado en contacto con el fallecido.

8. La recurrente evió la escena. Ella dijo que él admitió a ella que había antes de llevado a la escena y pasar por encima lo que él creía que era un negro “a tanto alzado de cosas”, como él no podía desviarse a otro carril para evitar atropellar a la misma. En su viaje de regreso, vio a la policía en algún lugar cerca del lugar donde ocurrió el incidente, y por lo que regresó a ese lugar para tratar de averiguar si el asunto tuviera algo que ver con él.

9. El recurrente presentó pruebas de un efecto similar a lo que le dijo la agente. Sin embargo, afirmó que la parte inferior de su taxi simplemente fue más allá del objeto, aunque oyó el ruido de la colisión. Negó que el taxi se había sacudido de 2 a 3 veces o que él había pronunciado las palabras en el sentido de que parecía ser un ser humano. Él dijo que él no se detuvo inmediatamente, porque pensó que podría examinar cualquier posible daño a su taxi en una etapa posterior. El recurrente evidencia sobre estos asuntos fue rechazado por el magistrado. Su afirmación de que el taxi no se ha ejecutado en realidad más de la persona fallecida estaba en contradicción con las pruebas forenses y de otro tipo.

El magistrado

10. En condenar a la recurrente, el magistrado se encuentra en la evidencia de que el recurrente sabía lo que había atropellado era un ser humano. También encontró que el recurrente debe ser consciente de que la lesión más grave podría ser causada al ser humano, si ese ser humano fue atropellado por un vehículo. Sin embargo, el magistrado no dio ninguna decisión en cuanto a si era necesario para el enjuiciamiento de demostrar que fue causado lesiones personales a una persona viva, aunque en la presentación de clausura, el abogado defensor hizo el punto que la fiscalía no había probado más allá de la razonable la duda y no había obligación de detenerse si el recurrente se había quedado sólo en un cuerpo muerto. Tampoco el juez de hacer cualquier conclusión expresa que el difunto estaba vivo cuando fue atropellado por el recurrente. Esto no es muy satisfactoria, ya que es una cuestión que tenía que resolver de manera apropiada por el tribunal porque se refería a la cuestión de si la fiscalía no había probado su caso en contra de la recurrente.

El juez

11. En la apelación, puesto que esta cuestión fue uno de los motivos del recurso, el juez tuvo que lidiar con eso. El primero de todos los considerados, con razón, en nuestra opinión, que el magistrado no podía limitarse a confiar en las palabras pronunciadas por el recurrente para llegar a la conclusión de que la persona tendida en la carretera debe estar vivo en ese momento: esas palabras sólo se demostró que sabía que había ocurrido un accidente. El juez consideró que no existe presunción se podría hacer en cuanto a si esa persona estaba viva o muerta. Él dijo:

    “Por supuesto, esta persona podría, posiblemente, [traducido incorrectamente como probablemente] estar muerto, pero lo más probable [que sería la traducción correcta cuando se lee en el contexto] esta persona podría estar ebrio o heridos. Pero si está muerto o no, depende de las circunstancias y la situación en ese momento, y la decisión de si él está muerto no se puede hacer por casualidad. ”

12. El juez entonces se planteó la cuestión de si era necesario que la fiscalía para probar que la persona atropellada por el recurrente no había muerto. Al parecer, el abogado de la acusación antes que él entonces había reconocido que la acusación debe probar que esa persona estaba viva antes de que el recurrente podría ser declarado culpable de los cargos. Sin embargo, el juez no indicó si estaba de acuerdo con eso. Tampoco dar una respuesta clara a esa pregunta. Él dijo:

    “Soy de la opinión que de acuerdo a las circunstancias de este caso, si la defensa había planteado la cuestión de que el cuerpo humano que la recurrente había atropellado era un cuerpo muerto, entonces la evidencia en apoyo de esta conclusión debe ser aportada (no importa era una prueba de la Fiscalía o la evidencia de Defensa). Por lo menos debe haber alguna evidencia prima facie. Pero la defensa no tenía ninguna base probatoria que demuestra que ese ser humano fue definitivamente muerto, por ejemplo, que el cuerpo humano había sido decapitado o de otras condiciones, y por lo tanto no puedo emitir un juicio sobre la base de que la persona ya estaba muerto. Por otro lado, también estoy de acuerdo con las opiniones expresadas por el magistrado se enteró de que si un vehículo atropelló a un ser humano, que sin duda a una parte o al menos una lesión medida causa cierta de que el ser humano. Esto sería suficiente para constituir el ingrediente de la acusación de que ocurrió un accidente en un camino por el cual fue causado lesiones corporales a una persona.

13. Con respecto, este pasaje no es fácil de comprender. Por un lado, parece que el juez era de la opinión de que era para el recurrente de aportar pruebas (por lo menos indicios razonables) para plantear la cuestión de que lo que fue atropellado por él era un cadáver. Por otro lado, el juez parecía exigir a la recurrente para producir una base probatoria para demostrar que el ser humano era “definitivamente muerto”, y agregó que él, el juez, no podía decidir el caso, sobre la base de que la persona ya estaba muerto .

El régimen de s.56

14. Nadie discute que los accidentes de tráfico son un grave problema social. Es en el interés público que los conductores sólo se les permite conducir sus vehículos en el tema vial a los estrictos controles de regulación contenidas en la Ordenanza de Circulación por Carretera. Una de las medidas de regulación es s.56 que impone diversas obligaciones a un conductor implicado en un accidente de tráfico: debe detener su vehículo después del accidente (s.56 (1)), sino que debe proporcionar determinados datos a la policía oa cualquier involucrado persona que lo solicite (s.56 (2)), y él debe reportar el accidente a la policía dentro de los límites estrictos de tiempo (s.56 (2A) y (3)).

15. Esta sección está obviamente dirigido a la superación de las dificultades creadas en los casos seguido de fuga. Se sirve varios propósitos prácticos importantes: permite que el conductor y otras partes interesadas para averiguar lo que ha sucedido, para determinar el alcance de la lesión a cualquier persona o el daño a cualquier vehículo, animal o cualquier otra cosa y para ver si alguno médica la atención es necesaria para la persona lesionada o atención veterinaria para los animales dañados, sino que también permite el seguimiento de las acciones necesarias a ser tomadas por la policía de inmediato, incluidas las investigaciones y la preservación de la evidencia para su uso en cualquier proceso futuro o demanda civil y las acciones inmediatas para ser adoptadas por las autoridades para eliminar cualquier obstáculo a la libre circulación del tráfico.

El s.56 (1) infracción

16. Este caso se refiere a la obligación de detenerse después de un accidente ocurrido en s.56 (1), el primer paso importante en el régimen. El hecho de no detenerse si las circunstancias especificadas en (a) o (b) están satisfechos es un delito. Las partes relevantes de s.56 (1) son los siguientes:

    “(1) Cuando, debido a la presencia de un vehículo en una carretera, se produce un accidente por el cual –

    (A) se producen lesiones corporales a una persona que no sea el conductor de ese vehículo, o

    (B) el daño se causa a –

    (I) un vehículo que no sea un vehículo o remolque elaborado por el mismo;

    (Ii) un animal que no sea un animal en o sobre los que un vehículo o remolque elaborado por el mismo; o

    (Iii) cualquier otra cosa que no sea en o sobre el vehículo o un remolque elaborado por lo tanto,

    el conductor de ese vehículo se detenga. ”

17. Como se mencionó anteriormente, hay poca diferencia entre la recurrente y la fiscalía en lo que son los elementos de la s.56 (1) (a) delito y lo que la acusación debe probar para conseguir una condena. En su caso escrito, el Sr. Kevin Zervos, Carolina del Sur, DPP (que conduce la Sra. Samantha) presenta un análisis útil de los componentes de la s.56 (1) delito. El delito se compone de los siguientes ingredientes que deben ser probados por la acusación:

    (1) Hay un accidente en la carretera.

    (2) El accidente ocurre debido a la presencia de un vehículo, es decir, debe haber una relación causal entre la presencia del vehículo y el accidente. .
    (3) Con motivo del accidente, se producen lesiones corporales a una persona (s.56 (1) (a)) o se causen daños a otro vehículo o un animal o cualquier otra cosa en otro vehículo.

    (4) El conductor de que se trate tenga conocimiento del accidente, porque si ni siquiera es consciente del accidente, no se puede esperar que se detenga.
    (5) El conductor no puede parar después del accidente.

18. No hay duda de que hubo un accidente en el presente caso. El recurrente del taxi estaba claramente vinculado con el accidente. En el juicio, alegó que el taxi sólo iba más allá de la persona en el camino sin entrar en contacto con él. Este argumento fue rechazado con razón por el juez: no había evidencia clara de que la recurrente había atropellado a esa persona. El magistrado también había encontrado que el recurrente era consciente de que había atropellado a la persona en la carretera. Tampoco hay controversia no se detuvo después del accidente.

19. La disputa, en este caso se relaciona con el elemento en  si conduce el Sr. David, para el recurrente alega que la fiscalía tenía que probar que la persona lesionada era una persona viva.. A los efectos de esta apelación, que también está dispuesta a aceptar que “cualquier otra cosa” podría incluir un cadáver.

El significado de “persona” y “cosa”

20. La concesión de que “persona” se refiere a una persona viva es una concesión adecuada. La adopción de un enfoque de sentido común y de interpretar la palabra en su contexto, esto es claramente el significado previsto en la legislación. No existe una definición de “persona” en el presente Estatuto. Pero cuando se habla de una persona, se la entiende comúnmente para referirse a una persona viva a menos que sea claro por el contexto de la conversación que se está hablando de una persona que ya había fallecido. Este significado es apoyada también por la presencia de las palabras “lesiones personales”: no es habitual decir que las lesiones personales se ha infligido a una persona muerta. A modo de contraste, mientras que s.56 (1) (a) se refiere a una “persona”, s.56 (1) (b) los vehículos se refiere, los animales y cualquier otra cosa y esto sugiere que “persona” se pretende hacer referencia a una persona viva. La versión china de esta sección tiende a aumentar el apoyo a esta construcción: a los chinos por “persona” es (人), que, sin ninguna calificación, por lo general significa que una persona viva.

21. Se hace referencia a las palabras “cualquier otra cosa” en la s.56 (1) (b) en el debate sobre el significado de “persona”, aunque no es necesario en esta apelación a examinar el sentido y el alcance de estas palabras. Tampoco hemos escuchado propuestas en el ámbito de esta disposición en particular. Sin embargo, observamos que este término tiene un ámbito muy amplio. En una disposición legal que conlleva sanciones penales, no creemos que se destina a cubrir cualquier cosa: sería sorprendente por decir lo menos para castigar a un conductor por no detenerse después de que él se ha quedado en un artículo muy insignificante (como un libro o una manzana o una caja de fósforos) en la carretera. Apareciendo en s.56 (1) (b), “cualquier otra cosa” debe referirse a otra cosa que un vehículo ((b) i ()) o un animal (de forma restrictiva se define en (b) (ii)). Teniendo en cuenta el objeto y fines para los que fue promulgada s.56, consideramos que este término se pretende hacer referencia a cosas que son de tal naturaleza que si se dañan en un accidente de tráfico, el conductor implicado en el accidente lo haría, como una cuestión de sentido común, se espera que se detenga y que proporcione información a la policía o las partes interesadas y que informe al respecto a la policía, en cumplimiento de las obligaciones contraídas en virtud s.56 (2), (2a) y (3).

22. También tomamos nota de que el Sr. Zervos reconoce que “otra cosa” puede incluir un cadáver. Teniendo en cuenta las razones de que se obliga a un conductor implicado en un accidente que ha causado un perjuicio o daño a parar después del accidente, nos sentimos inclinados a estar de acuerdo con esa propuesta. No tiene mucho sentido que un conductor está obligado a detener después de haber golpeado a una persona viva, sino que simplemente se puede expulsar si se ejecuta sobre una persona que ya está muerto. Uno esperaría que el conductor que se detenga si golpea a una persona viva o se ejecuta sobre un cuerpo muerto. Esto sería coherente con la intención de la legislación. Sin embargo, no tienen el beneficio de escuchar los argumentos completos sobre este punto y no es necesario en el presente caso para llegar a una conclusión firme.

La situación en este caso

23. Si bien acepta que la acusación tiene la carga de probar que fue causado lesiones personales a una persona viva, el Sr. Zervos sostiene que en el presente caso, no está abierto a la recurrente para argumentar que la fiscalía no había podido cumplir con estas exigencias. Esto es, se afirma, porque no había base suficiente evidencia para plantear este asunto para la determinación y este punto se hizo sólo por la parte recurrente en sus conclusiones. En pocas palabras, el argumento del Sr. Zervos “es que aquí, una persona fue encontrado acostado sobre su espalda inmóvil en el camino antes de que el recurrente del taxi lo atropelló, no había evidencia para sugerir que ya estaba muerto, y en ausencia de tales pruebas , la única conclusión razonable es que esa persona estaba viva cuando el taxi pasó por encima de él. El abogado se queja de que no era justo a la fiscalía para la defensa de plantear el tema sólo en el cierre de la presentación ya que la acusación podría haber llamado a otras pruebas sobre este asunto, había conocido mucho antes que este se levantaría.

24. No creemos que este argumento se puede sostener. En la gran mayoría de los casos, la cuestión de si la persona lesionada en un accidente de tráfico, sea un conductor, pasajero o peatón, todavía era una persona viva en el momento en que se lesionó no se plantea para su consideración. Esto no es porque de cualquier presunción o inferencia. Por lo general, un hecho observable. Esta pregunta sólo surgirá si hay alguna evidencia que sugiere que la persona lesionada ya podría estar muerto antes de que se lesionó. Esto no es una cuestión de defensa (como la defensa propia automatismo, o provocación), que tiene que ser elevado por el acusado, en cuyo caso, se lleva la carga de la prueba para plantear la cuestión. (Ver Phipson en la Evidencia, 17 ª ed. Paras. 6,09 a 6,15). Se trata de un asunto que va a la cuestión crucial de si la acusación ha probado todos los ingredientes de la acusación fuera de toda duda razonable. Es un punto que puede ser legítimamente hecha por el tribunal el acusado o el en cualquier momento. Si hay pruebas suficientes para tal duda depende de las circunstancias de cada caso y tiene que ser decidido por aplicar el sentido común a la evidencia. (Ver R v Bonnick 66 Cr App R 266, 269.) A menos que haya pruebas, ya sea de la acusación o la presentación de la defensa, la mera afirmación por el conductor o la sospecha de su parte no es lo suficientemente bueno. Si tiene la sospecha de que la persona ya podría estar muerto antes de que él fue atropellado, es aún más importante que debe detenerse y averiguar si este es el caso. Debe haber pruebas suficientes para establecer la posibilidad de que el cuerpo en el camino no es una persona viva. Cuando esto sucede, es para el enjuiciamiento de eliminar esa duda por la evidencia o de otro tipo antes de que el acusado puede ser declarado culpable del delito.

25. No creo que haya ninguna injusticia a la fiscalía. Se trata de la fiscalía que lleva la acusación contra el acusado. Si hay algo en la evidencia de lo que podría sugerir que esto puede ser un posible problema en el juicio, que está siempre abierto a la fiscalía que se basan en s.56 (1) (b) mediante su inclusión en los detalles de la carga en el primer lugar o considerar la aplicación de modificación de la carga si se produce en una etapa posterior y / o solicitar un aplazamiento para recordar a un testigo o allegado prueba alguna para hacer frente a este problema.

26. En el presente caso, si bien la recurrente no hizo este punto hasta su presentación final, no es, a nuestro juicio, suficientes pruebas para poner en duda en cuanto a si la persona atropellada por él era una persona viva en el momento del accidente. Este accidente se produjo en las primeras horas de la mañana. Esa persona fue visto yaciendo inmóvil sobre su espalda en el carril central de una carretera que estaba muy lejos de cualquier edificio de viviendas de bienes o residencial. ¿Cómo llegó hasta allí era desconocido. Podría haber muchas razones por las que estuvo allí en el momento del día y en esas condiciones. La evidencia forense indicó que había sido atropellado por el recurrente taxi, aunque el juez no estaba en condiciones de decir que la pretensión del taxi, fue el primer vehículo que pasó por encima de esa persona. El informe de la autopsia reveló que había sufrido múltiples lesiones. La policía que más tarde llegaron al lugar encontraron fragmentos de huesos, manchas de sangre y sus pertenencias esparcidas en los alrededores, aunque no podía estar seguro de cuando se encontraron allí. Él todavía podría estar vivo, pero también podría estar muerto cuando fue atropellado por el recurrente. Uno simplemente no puede sacar ninguna conclusión, por no hablar de una inferencia irresistible, que todavía debe de estar vivo. El hecho de que podría estar muerto es una posibilidad razonable de que no podía ni debía haber sido ignorado. Hay, pues, de una duda razonable en cuanto a si un ingrediente del delito en virtud de s.56 (1) (a), es decir, si fue causado lesiones personales a una persona viva, se había demostrado.

27. Incluso si la cuestión no se planteó en el transcurso de la prueba, se trataba de un asunto que se requería para ser probado más allá de toda duda razonable, por la fiscalía. Era una cuestión que fue no sólo el juez de derecho, pero se vio obligado a considerar y resolver (de levantar el caso de hacerlo si es necesario) antes de llegar a un veredicto sobre la acusación. Ni el juez ni el juez se ocupó de este asunto legal o presuntamente para resolverlo en la evidencia.

28. Por las razones expuestas anteriormente, la apelación debe ser admitida y ratificada la decisión de anularla.

Distintas sentencias de juicios


EN EL TRIBUNAL SUPERIOR DE LA REGIÓN ADMINISTRATIVA ESPECIAL DE HONG KONG TRIBUNAL DE PRIMERA INSTANCIA

 Almirantazgo acción in rem contra el buque o embarcación “Atlas de Asia” (LR No.7388712) Inscrita en el puerto de las Seychelles

 ENTRE NORTHROP GRUMMAN SISTEMAS DE BUQUES, el demandante INC y

 Los propietarios y / o fletadores a casco desnudo de buque o embarcación “ASIA ATLAS”

 El acusado Fecha de la audiencia: 31 julio 2007 Fecha de la Sentencia: 31 julio 2007 J U D G M E N T 1. Normalmente, este es el fin del plazo. Aunque me gustaría, en este caso muy interesante para tener más tiempo para sentarse y escribir un juicio más digno de los argumentos (un argumento muy interesante si se me permite decirlo, en especial del Sr. Coleman), he llegado a una conclusión clara en cuanto a lo que el resultado debe ser y por lo tanto se resuelva ahora. 2. Al llegar a mi decisión, me ayudó en gran medida por el juicio más sabio y erudito del señor juez David Steel en el caso de Beatanavis v Propietarios de la Kakoli Banglar que no se denuncian. Una copia de la sentencia que aparece en Westlaw se ha suministrado a la corte. 3. Se trata de una reclamación presentada por el demandante en una acción real contra el buque “Atlas de Asia” (“nave”), que fue objeto de un incidente en los Estados Unidos en el río de Mississippi hace algunos años. El demandante era el titular de la grada en esa parte del río de Mississippi. El barco estaba entrando en la zona de practicaje obligatorio en virtud de los pilotos locales y con la asistencia de remolcadores. Desafortunadamente, como resultado de algo que, evidentemente, va muy mal, el barco golpeó la estructura submarina que forma parte de la grada que se extiende desde la tierra del demandante y bajo su control. No se suponía que era una boya que indica el alcance de la grada. Lamentablemente, el incidente ocurrió, dando como resultado el varamiento del buque y en daños se hace a la parte inferior de la embarcación. Unos 70 días de ingresos de la nave se perdió. La demanda total de la pérdida sufrida por el antiguo propietario y gerente de la nave se decía que era un EE.UU. $ 4 millones. 4. El giro extraordinario en este caso fue que el antiguo propietario había vendido el buque no mucho después del incidente (también debe ser después de la reparación) para el actual propietario, que es una compañía basada en Hong Kong, que tuvo la desgracia de haber comprado el buque. Como nuevo propietario de la parte demandada en esta acción y su barco fue demandado sobre la base de que un privilegio marítimo se une a la nave a pesar de la venta del buque al nuevo propietario. Como es bien sabido, privilegio marítimo pesadamente el nuevo propietario con todas las responsabilidades correspondientes al buque en cualquier momento anterior a la venta. 5. Una reclamación se ha presentado en Estados Unidos por el antiguo propietario y gerente de la nave contra un mayor número de personas, entre ellas los pilotos, la Asociación de pilotajes, la gente de remolcadores, el gobierno del Condado, la parte demandante presente, es decir, Northrop, y el gobierno estadounidense para el defectos gráficos, y los procedimientos que sigue en curso. 6. El demandante Northrop, frente a esta gran exposición, inició un procedimiento in rem en Hong Kong, detenido el buque, la seguridad obtenida de la nave de algún EE.UU. $ 4,5 millones. El buque fue puesto en libertad. El movimiento de presentación del presente recurso por la parte demandada, es decir, el nuevo propietario de la nave, básicamente por tres relieves. 7. El alivio de la primera es para la anulación de la parte de la reclamación, lo que se conoce por el Sr. Coleman como “la primera parte de la reclamación”, y que es la parte de la alegación relativa a la búsqueda de la indemnización por el demandante en relación con de su exposición en el procedimiento de América. La segunda parte de la demanda en la aprobación es por el daño que la grada del demandante ha sufrido y que parte no es controvertido. De modo que el alivio de la primera solicitada por la parte demandada es de nulidad de la Escritura real en relación con la primera parte, porque el acusado dice que no hay ningún privilegio marítimo en relación con esa primera parte de la reclamación. 8. El alivio de la segunda se busca es sobre la base de material no-divulgación y que por lo tanto, la orden de detención debe ser anulada. 9. El alivio de la tercera busca es que en cualquier caso, la garantía ofrecida debe reducirse en las circunstancias particulares. La mayor parte del tiempo es, por supuesto, en el alivio de la primera, y voy a tratar de resolver esta cuestión lo más brevemente posible. 10. El privilegio marítimo es bien conocido concepto y tiene un pedigrí antiguo. (E) de la disposición legal que está siendo atacada por el Sr. Coleman. La (e) es parte de la Sección 12A (2) que establece lo siguiente: “Las preguntas y reclamaciones se refieren en el inciso 1 (una) son: (E) cualquier reclamo por daños causados por un buque; … ” Para que una reclamación sea presentada en el Almirantazgo, tiene que venir dentro de una de las preguntas que figuran en la sección 12A (2) de (a) a la (s). 11. El privilegio marítimo se tratan por separado en 12B (3) donde dice: “(3) En cualquier caso en el que hay un privilegio marítimo u otro cargo en cualquier buque, aeronave u otra propiedad por la cantidad reclamada, una acción real se podrá interponer ante el Tribunal de Primera Instancia contra el buque, aeronave o bienes “. Estrictamente hablando, por supuesto, el privilegio marítimo cubierto por la sección 12B (3) no hace referencia expresa a (e), pero creo que ha quedado acreditado que, en este caso, si la primera parte de la reclamación no está dentro de (e) a continuación no hay jurisdicción in rem, de modo que es un alcance limitado de la competencia antes que yo. 12. La pregunta es: teniendo en cuenta el hecho de que la segunda parte, es decir, el daño a la propia grada se admite que una reclamación por daños causados por el buque, si la pérdida consecuente, que es lo que el Sr. McGowan para el demandante solicitó a la puesto que, en virtud de la primera parte de la demanda, es decir, la indemnización en contra de la demanda en Estados Unidos que surja de este accidente, podría decirse que dentro de este ámbito de aplicación de (e) o pérdida consecuente en (e) como “cualquier reclamar por los daños sufridos por el buque “. 13. Este caso parece engañosamente simple, porque de la sentencia de gran ayuda del Sr. juez David Steel. En ese caso Beatanavis, que es muy similar a la nuestra, hubo una navegación supuesta negligencia por parte de los buques de la parte demandada, que llevó a chocar buque de la demandante con una vasija, un tercio del ferry, así como un embarcadero, y la reclamación presentada en el Beatanavis fue por una reclamación en relación con la pérdida de “Beatanavis” en sí mismo sólo para EE.UU. $ 13.000, por la pérdida que surja de los daños embarcadero 20.000 dólares EE.UU., y al reclamo de los buques de terceros de los EE.UU. 570.000 dólares que se incluyó como parte de la reclamación de “Beatanavis”. Una objeción similar fue tomada por el acusado en este caso sobre la base de que no había derecho real en relación con la pérdida de un tercero. El juez David Steel no tuvo ninguna dificultad en llegar a la conclusión de que una reclamación en el hecho real de que la mentira y la petición de nulidad fue desestimado. 14. En el limitado tiempo disponible, no se intenta describir bien o para resumir lo que había sido un juicio muy claro, excepto tal vez para referirse a la frase en la página 5 de la sentencia donde el juez dijo: “… no hay duda de que la reclamación está dentro de esta definición. ” Esa es la definición de la Justicia Sr. Clarke en Dagmara [1988] 1 Representante de Lloyd, 431. Entonces, el juez llegó a decir: “Lo que está en cuestión es la legitimidad de la adición de algunas pérdidas consiguientes.” Ese es el corazón de la controversia. No puede haber ninguna duda de que la denuncia que ahora hace en la primera parte es una consiguiente pérdida en lugar de una pérdida que sufra. La diferencia es si esa pérdida consecuencial es legítimo. 15. En el curso de la argumentación del Sr. Coleman, no lo hizo de todos modos tratan de poner en duda la exactitud de la sentencia Beatanavis que hace que mi tarea mucho más fácil. Sr. Coleman en su forma habitual de análisis justo y sólo ha tratado de hacer realidad un punto en contra del ejercicio de la jurisdicción. 16. Señaló que lo que el demandante está buscando es en el contexto del giro particular en el caso general, es decir, de los dos propietarios del buque a oponerse a los extremos. El dueño anterior de la región de América que había hecho el reclamo en contra del demandante aquí. Usted tiene el nuevo propietario en Hong Kong, que es el demandado en Hong Kong. El acusado en Hong Kong, el nuevo propietario, se le pide para pagar la reclamación del propietario de la edad en los Estados Unidos por los daños sufridos por el buque, como resultado del incidente. El reparto de responsabilidades es, por supuesto, en ninguna parte se conoce. No sabemos al final del día lo que ver o bien el tribunal americano o el tribunal de Hong Kong se tome en cuanto a quién tiene la culpa y en qué proporción del accidente. Pero sin duda es en las tarjetas existe la posibilidad sustancial de que al final del día, el buque podría ser considerada en falta, en qué grado, a qué porcentaje, nadie lo sabe, y posiblemente también la grada del demandante podrían llevarse a cabo a ser también parte de la culpa, y en qué medida, por supuesto, uno no sabe. Sospecho que el piloto probablemente sería más probable que no, que se celebrará a tener la culpa. Los pilotos se supone que sabe de su jurisdicción local, de modo que un incidente como este no debería ocurrir. 16. El giro, como ya he dicho, está en que el nuevo propietario se le pide que pagar al propietario de edad a través de la demandante por el incidente. Como ya he señalado a lo largo de la audiencia al Sr. Coleman, tengo la mayor simpatía por el acusado, el nuevo propietario. Es inocente, lo tengo ninguna relación con este incidente en el momento y lo compró el buque no saber de la responsabilidad latente del accidente. ¿Puedo considerar que posiblemente no tenía ni una garantía o caución suficiente para cubrir la exposición actual que está sufriendo en Hong Kong por este pedazo de litigio. Pero el quid de la cuestión es que esto es en gran medida una cuestión legal, una cuestión legal sobre la correcta interpretación del alcance de la sección 12A (2) (e). 17. Por desgracia, ha habido una definición clara ni un caso que interpreta de una manera sistemática en la medida o el alcance o el límite de lo que se entiende por “daño causado por un barco”, y es la palabra “daño” en particular, que es capaz de tantas posibilidades. Que tengo que hacer lo mejor que puedo en el tiempo disponible muy limitado y después de haber oído un abogado en longitud tal, sólo puedo expresar muy brevemente mi conclusión de que, en mi opinión, me parece mal, como el señor juez David Steel había dicho: para dibujar una línea para decir que cierta pérdida consecuente tiene que ser eliminado del ámbito de aplicación de la ordenanza. El gravamen de la argumentación del Sr. Coleman (creo que hay una fuerza considerable en este argumento) es realmente esto: la única manera sería que el demandante expone que la demanda es si el demandante se considere que está en falta, si es del 1% o el 10% no importa, que se llevará a cabo la culpa y como un causante común de funcionamiento de la ley americana (creo que lo mismo se aplica en Hong Kong) que a continuación se hace responsable de los daños y perjuicios debidos por todos. Así que si hay alguien que no tiene activos suficientes para pagar, o no paga, el demandante tendría que pagar la totalidad de los 4 millones de dólares EE.UU.. El demandante dice: “Necesito la indemnización.” Y el Sr. Coleman dijo: “. Usted no debe tener la indemnización debido a que su indemnización no surge de mi culpa de la navegación, sino de su culpa de la navegación”, que en rigor es a la vez derecho y no derecha. 18. La indemnización sólo puede surgir como una combinación de la falta de ambos. Thesituation, como yo lo veo, es que la demanda se produjo en los Estados Unidos como una combinación de la culpa de que tanto el demandante y otros 19. La indemnización se ha de tender por el demandante sólo puede tener éxito, si también se ha constatado que no era culpa de la nave. La redacción de la ordenanza no permite una situación en la que hay un fallo de la vasija para que el derecho a ser llevado. 20. Si el Tribunal, ya sea en principio o en la autoridad de llegar a un punto de vista que la ordenanza opera por un estrecho margen. Esa es la pregunta que me corresponde contestar. Yo creo que no debería, por todas las razones dadas, en primer lugar por el señor juez David Steel, a su juicio y yo no intentaría repetir. Pero, además, porque esta es una parte única de nuestro caso, me parece que es un error, en principio, excluir a una parte de la culpa para la fiesta, como el demandante, de su derecho a solicitar una contribución. En la forma habitual, ese tipo de indemnización que se busca todos los días en que no hay accidente de tráfico. ¿Por qué debería, como cuestión de principio, el tribunal tome una visión estrecha de la ordenanza y tratar de hacer una distinción artificial y dice que porque alguien es parte de la culpa y por lo tanto se debe, en el caso del buque de la parte demandada tiene la culpa será, excluidos de la búsqueda de su remedio adecuado en reales. No veo la lógica de esto y no veo que esté sancionado por ninguna de las políticas que están detrás de la ley. 21. Además, en la revisión de las autoridades, que el enfoque no parece ser confirmado. Veo nuestro caso no es tan diferente del caso de Beatanavis donde mismo tipo de situación se presenta, excepto, por supuesto, no es la misma torsión como es aquí el dueño anterior y el nuevo propietario. Así pues, tanto sobre la base de las autoridades, así como en el principio, no veo ninguna razón para acceder a la petición formulada por el Sr. grandes Coleman para golpear la parte de la demanda en el real. Por lo tanto, negarse a acceder a la ayuda en primer lugar. 22. En cuanto al alivio de la segunda se refiere, creo que es mucho más sencillo. No tengo ninguna duda la medida en que el material no revelación en relación con la corrección o incorrección de privilegio marítimo se refiere a que no hay nada en ese punto. Privilegio marítimo estadounidense no tiene nada que ver con Hong Kong privilegio marítimo. Es una cuestión de Hong Kong Tribunal para decidir cuál es el alcance del gravamen Marítimo de Hong Kong que estoy tratando de hacer aquí. Tampoco creo que hay algún material no revelación en relación con el uso o no uso de o el valor o no valor de la grada. 23. En cuanto al alivio de la tercera está preocupado por la reducción del importe de la garantía, creo que la declaración jurada actual demuestra claramente que la cantidad de EE.UU. $ 0,5 millones no es nada excesivo en relación con la 2 ª parte. Por lo tanto, negarse a realizar cualquier cambio en la seguridad. 24. El movimiento por lo tanto, lamentablemente, debe ser rechazado con costas.

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