“SOCIEDAD DE GANANCIALES”

Bienes privativos y Bienes gananciales 

            Este régimen económico matrimonial se regula, de manera muy amplia, en el Código Civil, del art. 1.344 a 1.410, ambos incluidos. No se establece ningún tipo de regulación en otra Norma, aunque pueden venir referencias en cuanto a la Legislación Fiscal, y en el Reglamento Hipotecario. 

            También viene regulado, según en ciertas comunidades autónomas, en que tienen fuero propio respecto a esta materia, en la Compilación de Aragón, Compilación de Navarra, Compilación de Cataluña, Derecho Civil Foral del País Vasco y el Derecho Civil de Galicia, aunque de manera subsidiaria se aplica el Código Civil. 

            Respecto al Derecho Común (Cciv.): 

            * El art. 1344 Cciv., establece la definición de la sociedad de gananciales (en relación con el art. 90 del Reglamento Hipotecario, RH). 

            * El art. 1345 Cciv., establece que la sociedad de gananciales empieza en el momento de la celebración del matrimonio o, posteriormente, al tiempo de pactarse en capitulaciones matrimoniales 

            * El art. 1346 Cciv., establece que bienes son privativos (no lo transcribo porque ya lo tienes). (En relación con el art. 95 y 96.1 del Reglamento Hipotecario, RH). 

            El carácter ganancial o privativo de un bien adquirido constante matrimonio ha de determinarse de acuerdo con la legislación vigente al tiempo en que ese bien se integra en el respectivo patrimonio; desde el momento de su adquisición ese bien ha de considerarse como ganancial o como privativo (STS de 8/2/1993). 

            Es indispensable la prueba de que el dinero con que se haga una adquisición es de la exclusiva propiedad de uno de los cónyuges para que pueda admitirse la sustitución-subrogación, del bien adquirido (STS de 3/2/1966). 

            Al calificar el art. 1401.1 Cciv., como bienes gananciales los adquiridos a título oneroso durante el matrimonio a costa del caudal común, bien se haga la adquisición para la comunidad, bien para cada uno de los esposos, claramente determina, a sensu contrario, que los bienes no adquiridos durante el matrimonio, sino antes con carácter exclusivo por parte de uno de los cónyuges, fuere cual fuere la precedencia del dinero y sin perjuicio del reembolso que determine el crédito que pudiera corresponder a tercero o a la sociedad conyugal, tenga la consideración jurídica de bien privativo del cónyuge adquirente (STS de 4/6/1981). 

            * El art. 1347 Cciv., establece que bienes son gananciales (no lo transcribo porque ya lo tienes). (En relación con el art. 90, 93, 94 y 96.1 del Reglamento Hipotecario, RH). 

            * El art. 1357 Cciv., establece que los bienes comprados a plazos por uno de los cónyuges antes de comenzar la sociedad tendrán siempre carácter privativo, aún cuando la totalidad o parte del precio aplazado se satisfaga con dinero ganancial. Se exceptúa la vivienda y ajuar familiares, respecto de los cuales se aplica el art. 1354 Cciv.. (en relación con el art. 91.3 del Reglamento Hipotecario, RH). 

            * El art. 1354 Cciv., establece que los bienes adquiridos mediante precio o contraprestación, en parte ganancial y en parte privativo, corresponderán pro indiviso a la sociedad de gananciales y al cónyuge o cónyuges en proporción al valor de las aportaciones respectivas (en relación con el art. 95.5 del Reglamento Hipotecario, RH). 

            Nuestra Jurisprudencia dice: 

–          STS 23/3/1992. No puede aceptarse en su totalidad el fallo de la sentencia de 1ª instancia, en cuanto que atribuye carácter íntegramente ganancial al piso litigioso, cuando aparece probado que el mismo fue comprado conjuntamente por ambos esposos, antes de contraer matrimonio, por precio aplazado, una parte de cuyo precio la pagaron en estado todavía de solteros, con dinero privativo de cada uno de ellos, y el resto del precio ha sido pagado durante el matrimonio con dinero ganancial, por lo que el piso fue adquirido para vivienda familiar y , como tal, la han venido usando los esposos hasta la separación matrimonial, corresponde pro indiviso a la sociedad de gananciales y a los dos esposos ( en copropiedad a su vez) en proporción al valor de sus aportaciones respectivas, conforme al art. 1354, en relación con el parrf. 2º del art. 1357.

–          STS 8/7/1983. La exclusion del carácter ganancial del piso cuestionado no es óbice para que, acreditado el pago del resto de precio aplazado, constante matrimonio, adquiera la esposa un derecho de crédito sobre la mitad de tal precio satisfecho después de la unión, teniendo la condición de gananciales tales abonos, desde la fecha del matrimonio hasta la de la sentencia de separación que decretó la disolución de la sociedad de gananciales. 

* El art. 1356 Cciv., establece que los bienes adquiridos por uno de los cónyuges, constante la sociedad por precio aplazado, tendrán tal naturaleza ganancial si el primer desembolso tuviera tal carácter, aunque los plazos restantes se satisfagan con dinero privativo. Si el primer desembolso tuviere carácter privativo, el bien será de esta naturaleza (está relacionado con el art. 1354, 1357, 1358 y 1370 del Cciv.). 

* El art. 1361 Cciv., establece que se presumen gananciales los bienes existente en el matrimonio mientras no se pruebe que pertenecen privativamente al marido o a la mujer. 

            La STS de 24/7/1996, dice que la “vis privativa” de la ganancialidad de los bienes, inspiradora en el antiguo art. 1407 Cciv., y del actual 1361 Cciv., impone la exigencia de una prueba ( y no solo de indicios) suficiente, satisfactoria y convincente de la privatividad, debiendo resolverse las situaciones dudosas a favor de la naturaleza ganancial de los bienes.

 

“El uso y disfrute de la vivienda conyugal” 

            * Conforme a lo dispuesto en el art. 96 Cciv., en defecto de acuerdo de los cónyuges aprobado por el Juez, el uso de la vivienda familiar y de los objetos de uso ordinario en ella corresponde a los hijos y al cónyuge en cuya compañía se queden.

            Cuando algunos de los hijos queden en la compañía de uno y los restantes en la del otro, el Juez resolverá lo procedente.

            No habiendo hijos, podrá acordarse de que el uso de tales bienes, por el tiempo que prudencialmente se fije, corresponda al cónyuge no titular, siempre que, atendidas las circunstancias, lo hicieran aconsejable y su interés fuera el mas necesitado de protección.

            Para disponer de la vivienda y bienes indicados cuyo uso corresponda al cónyuge no titular se requerirá el consentimiento de ambas partes o, en su caso, de autorización judicial. 

– STS 22/9/1988. “……siendo la preocupación del legislador por proteger la vvienda familiar y los intereses de los mas necesitados, tal preocupación se traduce en que, constante matrimonio, si el piso es común, sólo con el concurso de ambas voluntades se puede transmitir (art. 1377 Cciv.) y si el piso es privativo, puede acudirse, a falta de acuerdo, a la autorización judicial (art. 1320 Cciv.); en situaciones de crisis matrimonial (nulidad, separación, divorcio), llegada la sentencia firme el art. 96 Cciv. Establece como criterios: el acuerdo aprobado por el Juez. En defecto de acuerdo, la atribución al cónyuge con quien permanezcan los hijos, pero cuando no existe ni acuerdo ni hijos que vivan en compañía de uno de los padres, hay que volver a distinguir entre piso común y piso privativo de uno de los esposos. Respecto al piso común no establece el legislador ninguna restricción del poder de disposición y con relación al privativo, permite que se adjudique el uso durante un tiempo que prudencialmente se fije, al mas necesitado. 

            * Por tanto, los hijos que tienen preferencia, para el uso de la vivienda familiar son los menores de edad, y son los que vivirán en él con el cónyuge en cuya compañía se queden. 

En la Sentencia de la AT de Zaragoza de 22/4/1988, sostiene que el uso de la vivienda familiar y de los objetos de uso ordinario del art. 96 Cciv., en los casos de separación, confiere a los hijos y al cónyuge en cuya compañía se queden, no revocándose tal circunstancia a pesar de que estos hubieran conseguido la mayoría de edad, por la obligación que tienen los padres de proporcionar a los hijos habitación (art. 142 Cciv.), mientras esa obligación no se extinga por alguna de las causas del art. 152 Cciv.. 

En el art. 93 Cciv. Se establece, que si convivieran hijos mayores de edad o emancipados en el domicilio familiar, que carecieran de ingresos propios, el Juez fijará los alimentos que sean debidos conforme al art. 142 Cciv. Y ss.. 

            En todo caso, deberá tenerse en cuenta la duración del uso concedido en caso de ser bienes gananciales, ya que, puede limitarse teniendo en cuenta el derecho de liquidación de dicha sociedad legal con motivo de la disolución producida por la sentencia de separación o divorcio.