LA INJURIA

La jurisprudencia ha perfilado el concepto de injuria refiriéndose a cualesquiera expresiones o hechos concernientes a una persona que produzcan una  difamación o hagan desmerecer en la consideración ajena o que afecten negativamente a su reputación o buen nombre.

En muchas ocasiones la injuria es confundida con la calumnia: el delito de calumnia está constituido  por la falsa imputación de un delito perseguible de oficio  por el difamador y atribuido por este con INTENCIÓN DOLOSA al ofendido, quién si el hecho imputado fuera verdadero podría ser perseguido por la justicia de oficio, por lo que no se puede calumniar  a quién realmente realizó la conducta punible que estamos anunciando, la demostración de esto se llama exceptio veritatis, por el contrario SIEMPRE se injuria por muy verdaderas que sean las acusaciones que realicemos y sean lesivas para alguien.

El bien jurídico protegido es el derecho al honor, el problema surge cuando intentamos establecer el alcance de la palabra  “honor”. En la actualidad la doctrina a la hora de definir el honor de una persona tiene en cuenta aspectos de la persona como la fama o la reputación, pues lo que se trata de medir es el impacto en las relaciones sociales pues es un daño que solo se entiende en cuanto al ser humano en cuanto su relación en la sociedad.

Así, el honor ha de referirse  a la dignidad de la persona por el hecho de serlo,  por lo que también se hace necesario determinar el alcance del término “persona”, por lo que e hace necesario distinguir entre personas físicas y jurídicas.