Amenazas

      Aparecen tipificadas en su manera básica en el artículo 169 del Código  penal.

¿En qué consisten las amenazas?

Se trata de la conducta de una persona (hasta ahora, personas físicas, pero a partir de la aparición del art. 31bis habrá que estar a lo que dicten los juzgados, aún no hay nada de jurisprudencia a la fecha de este escrito 22-junio de 2011, y los juristas más prestigiosos, incluso presidentes de salas del Tribunal Supremo, se encuentran expectantes acerca de cómo se desarrollará en la práctica el denostado art.31bis), como decíamos es la conducta de una persona, la que a través de manifestaciones, expresiones o actos que son idóneos para violentar la voluntad de la persona amenazada, asustándole con la conminación de un mal determinado y posible y que se realizará en un plazo más o menos breve.

La amenaza ha de ser creíble, por posible, ha de descartarse que se emitiesen con “animus iocandi” pues si se realizaron las conductas con éste ánimo (en broma) no habrá delito.

Los abogados debemos tener en cuenta que en ocasiones se alegará el “ánimus iocandi” cuando se pueda alegar otra cosa pues existan pruebas suficientes de que la amenaza se produjo.

El Código penal, además desarrolla en los artículos:

170, cuando la amenaza es contra una población, grupo étnico etc.

171, cuando las amenazas sean de un mal que no es delito, bajo recompensa, precio condición, contra quien se encuentra o encontró en el ámbito afectivo. Delito de amenazas, falta de amenazas.

ABOGADOS ESPECIALISTAS EN AMENAZAS