Los derechos de autor ¿de los animales?

Si, parece una broma o fruto del calor, en España es algo que no se puede plantear, de hecho, y si no ha cambiado mucho la cosa los abogados nos “criábamos” con una definición de Derecho que dejaba fuera de él a todo lo que no fueran personas, de tal manera que se debía hacer una especie de elipsis para llegar a la conclusión de que los supuestos derechos de los animales en realidad eran derechos (desde un punto de vista derecho/obligación) de las personas que podrían caer en comportamientos reprobables en su condición de persona, pero que en ningún caso confería tales derechos a los animales como seres vivos.

Claro que otro pilar básico en el que nos apoyábamos era la responsabilidad penal únicamente de las personas físicas, realidad que fue más que demolida, mordisqueada por unos legisladores con afán de pasar a la historia y con muy escasa finura jurídica.

En fin, aquí van las diserciones sobre la noticia (recomiendo tomárselo con humor):

La foto de la discordia 

selfie de mono

Durante los últimos días, ha habido una serie de disputas legales en torno a la foto de un macaco crestado. La disputa se debe a que mientras el fotógrafo preparaba el equipamiento, uno de los macacos le arrebató la cámara y se hizo múltiples fotos, de las cuales se han publicado varias en Wikipedia, exentas de cualquier derecho de autor.

El fotógrafo, David Slater, reclama derechos de autor por las fotografías que fueron tomadas con su material, mientras que Wikimedia Commons alega que por haberlas realizado el macaco en cuestión, son propiedad intelectual de éste. Sin embargo, la ley de copyright de EE.UU. no permite que los animales tengan derechos de autor, por lo que las fotografías son, por defecto, de dominio público.

David Slater solicitó que las fotografías fueran retiradas, aceptando en un principio Wikimedia Commons su solicitud. Sin embargo, poco después fueron subidas de nuevo al portal, por lo que ahora el fotógrafo planea llevar el caso a los tribunales.

Si bien es cierto que en la mayoría de los países un animal no puede ser propietario de derechos de autor algunos, también hemos de tener en cuenta que éste es un caso especial, abierto a debate, ya no sólo a nivel jurídico, sino trascendiendo este tema para volver a una cuestión recurrente en nuestra sociedad: el derecho y la conciencia de los animales. Podemos, por tanto preguntarnos, ‘¿es el macaco responsable de la fotografía?’

Resulta indiscutible que fue el propio simio el que realizó la fotografía, fue él quien sostuvo la cámara, con más o menos suerte se enfocó y disparó el obturador. Aunque fuera accidental, este hecho puede atribuirle cierta responsabilidad, si admitiéramos que se le puede ceder alguna. En este momento parece pertinente hacer un inciso para ver cómo se adjudica la responsabilidad a una persona.

Nuestra propia ley tiene presentes los conceptos de causa atenuante y causa eximente. Ambas causas se usan para reflejar que en un estado de enajenación mental, una persona puede ser, respectivamente, parcial o totalmente exenta de responsabilidad por sus actos, en función de su estado de enajenación. Es decir, nuestra propia justicia establece una relación directa entre libertad de decisión y salud mental, y responsabilidad civil. Por tanto, conocer la responsabilidad del macaco se traduce en ver qué grado el simio posee una conciencia propia. Es decir, el problema meramente legal viene ahora asociado ya a la propia definición de conciencia; es decir, qué requisitos habría de reunir el macaco para ser considerado responsable de sus propios actos.

Sin embargo, contemplar únicamente al fotografiado como responsable sería una verdadera equivocación, dado que ignoraríamos el hecho de que el fotógrafo (humano) ejercía una labor que desencadenó en la foto: realizó un viaje a Indonesia, portando equipo especializado y posteriormente procesó las imágenes. Es decir, la fotografía no es únicamente consecuencia de que el macaco pulsara el botón, sino que se debe a un largo proceso en el que el mayor responsable es David Slater, quien en primer lugar fue quien hizo posible la toma de dicha fotografía.

Por estas últimas razones, a nivel meramente personal, creo firmemente que los derechos de autor se le deberían ceder al señor Slater.

Puede hacer la consulta escribiendo su comentario más abajo.

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