LA INFANTA CRISTINA DEBE DECLARAR


Creo que los racionamientos del juez instructor son correctos.  Efectivamente el hacer que declare la infanta supone una estigmatización proporcional a la importancia que como  persona pública representa.

Establece el artículo 416 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que: “Están  dispensados de la obligación de declarar: 1º Los parientes del procesado en línea directa ascendiente y descendiente, su cónyuge, sus hermanos…”

Por lo que si quisiera podría no de declarar alegando tal artículo. Pero, en ningún momento dice la Ley que los familiares no sean llamados sino que estos pueden no hacerlo.

Nuestras leyes ya prevén esta situación; la de que una hija del Rey tenga que declarar como testigo, y como la prevén, la regulan, dándole ciertos privilegios como poder hacerlo por escrito. A lo que se refiere el artículo 412.1 de la LCRim:

“ Estarán exentas también de concurrir al llamamiento del Juez, pero no de declarar, pudiendo hacerlo por escrito, las demás personas de la Familia Real”

( el anterior artículo se refiere a la no obligación que tienen de acudir a declarar al llamamiento del Juez, el Rey  la Reina, sus respectivos consortes, el Príncipe heredero y los Regentes del Reino.

Cuando se realiza esta Ley es precisamente para tratar de acomodar una situación especial como lo es el de ciertas personas familiares del Rey al resto de nuestro ordenamiento. Y cuando lo hacen ya se encuentra “descontada” la estigmatización que pueda producir en el llamado a declarar, pues si no hubiera sido así y el legislador, que lo es  como  extensión de la Soberanía Popular en lugar de dar el privilegio de que las infantas declaren por escrito, habría redactado que las infantas no pueden ser llamadas a declarar para no ser estigmatizadas.

Solo así se entiende, que una vez incluidos estos privilegios, podamos afirmar que la Ley se aplica a todos o que todos nos encontramos supeditados  o bajo el imperio  de la  Ley, no como  en ocasiones erróneamente se manifiesta que todos somos iguales ante la Ley.

Todo lo “especial” que debe ser el trato que reciba la infanta ya aparece en nuestro ordenamiento, aplíquese.

Soy un monárquico convencido (sobre todo por la vacuidad del Senado) y tanto el Rey como la Familia Real, son de mi total agrado.

Pero, en este asunto creo que lo mejor es cumplir la Ley, tanto la letra como el espíritu de la Ley, con naturalidad.

 

Autor: José Martín. (abogado penalista)