Interior “insta” a investigar  las declaraciones Laura Mintegi, de Barrena y de  Zabaleta.

La noticia de que El Ministerio del Interior insta a actuar contra líderes de Sortu y Aralar por enaltecimiento del terrorismo nos recuerda la situación que vivimos en 2005 y que todos sabemos como terminó. Los hechos, más o menos fueron así:

La fiscalía de la Audiencia Nacional pretendía evitar que el terrorista José Ignacio de Juana Chaos quedase en libertad el o mes de febrero de 2005, tras cumplir 18 de los más de 3.000 años de condena que le fueron impuestos por los 25 asesinatos que cometió. Para ello, el ministerio público solicitó  al juez Grande Marlasca que acodase la prisión provisional de De Juana por el delito de amenazas terroristas, aunque también podría acusarle de exaltación del terrorismo e incluso de pertenencia a banda armada. Sus artículos en el diario «Gara» pueden hacer que se retrase su excarcelación.

 El etarra José Ignacio de Juana Chaos fue trasladado  desde la prisión a la Audiencia Nacional, en concreto, al Juzgado Central de Instrucción número 1. Allí compareció ante el magistrado Fernando Grande Marlasca y el representante del Ministerio Fiscal, para responder por el contenido de los artículos publicados en el diario «Gara» en los que se vertían presuntas amenazas contra directores de prisiones y jueces.

    El representante de la acusación pública, pidió al juez que decretase la prisión provisional del etarra por esta causa, al entender que pudo incurrir en un delito de amenazas terroristas, tipificado y penado en el artículo 572.3 del Código Penal. En este precepto se castiga con pena de prisión de 10 a 15 años aquellos que perteneciendo, actuando al servicio o colaborando con bandas armadas, amenazaran o coaccionaran a una persona.

   En este caso, según las citadas fuentes, «concurren todos los requisitos», ya que es público la vinculación de De Juana Chaos con la banda terrorista ETA y en sus artículos hay frases que pueden entenderse como claramente amenazadoras. De ser juzgado y, en su caso, condenado, deberá cumplir la pena íntegra, ya que el delito se habría cometido con el vigente Código Penal.

   Por ello, la fiscalía, que también estudiaba si se le podía imputar un nuevo delito de pertenencia a banda terrorista –a pesar de que ya fue condenado por uno similar– pedirá al juez que, a la vista de la gravedad de la pena que se le puede imponer, de la alarma social y riesgo de fuga, acuerde la prisión provisional de Ignacio de Juana Chaos.

    De esta forma, la decisión final estuvo en manos del juez Grande Marlasca, que fue quien tenía que decidir si acuerda la prisión del etarra o le deja en libertad por este procedimiento abierto a raíz de la denuncia que presentó el fiscal por el contenido del artículo que De Juana publicó en «Gara» titulado «El Escudo». Sin embargo, también se le preguntará por el publicado el  30 de diciembre en el mismo periódico, titulado «Gallizo», donde se aludía a directores de prisiones y a la política penitenciaria del  Gobierno socialista.

   En relación con la gravedad del delito de amenazas terroristas, la fiscalía de la Audiencia Nacional presentó  un escrito de acusación contra el etarra Ignacio Bilbao Beascoechea, para quien solicita 15 años de cárcel por sus amenazas de muerte al juez Garzón el propio despacho del magistrado.

Nombres propios. En el artículo «El Escudo», publicado el 1 de diciembre, De Juana señala de forma expresa al juez de la Audiencia Nacional Javier Gómez Bermúdez  y le responsabilizaba de que no hubiese sido ya puesto en libertad: «No he salido de prisión, oficialmente, porque el juez Gómez Bermúdez, otra estrella meteórica labrada sobre el sufrimiento vasco, tiene dudas sobre la condena cumplida».

   En el publicado del 30 de diciembre de 2005, aludía a directores de prisiones. Así, por ejemplo, se refería a la destitución de Miguel Ángel Rodríguez como director de la prisión de Algeciras, a quien catalogaba como «profesional culto que reaccionaba inmediatamente al escuchar el nombre de un preso político vasco. Y fluidamente hilaba un discurso elaborado: Las resoluciones judiciales de los etarras me las paso por el forro de los cojones».