Samgung  Vs  Apple

Será un Jurado popular el que se  encargue de esclarecer si la nueva línea que dio Samsung a sus productos  es una copia de los productos de Apple y más concretamente de sus iPhone y IPad. Y si esta copia o similitud es legal o no lo es.
La confianza que tienen en algunos países en los jurados populares no puede por más que asombramos a los que no estamos acostumbrados a ellos y lo vemos con escepticismo.
Pues no solo deben establecer si el grado de similitud es admisible sino si es aceptable.
La pretensión de Apple es clara, la indemnización que piden no es muy elevada, unos pocos miles de millones, sin embargo solicitan que la marca coreana no pueda vender sus productos en Estados Unidos.
Por lo que nos encontramos un Juzgado compuesto por nueve personas no solo del mismo país sino se la misma zona de donde nació el gigante de la manzana, frente a una empresa coreana, una zona del mundo que no trae buenos recuerdos  a los norteamericanos.
Serán los miembros del Jurado capaces de establecer si la nueva línea de productos de Samsung es licita. ¿Serán capaces de abstraerse en cuanto a la nacionalidad de cada una de las empresas siendo la empresa denunciante no solo del
Mismo país sino de la misma zona, del mismo valle?. Los abogados de la empresa denunciada ya han argumentado en el sentido de que entre todos los televisores existen muchas similitudes; la pantalla plana, la pantalla estrecha la forma rectangular etc. y nadie relama al respecto. Pues debemos tener en cuenta que la queja no es por una copia en canto a la tecnología, programas, sistema operativo o similar, sino por la apariencia esto es; por las formas, alargadas, planas, cuidadas la pantalla táctil, el hecho de que se actúe en la pantalla a través de iconos…
Lo que pretende Apple es que no se fabriquen dispositivos que se parezcan al suyo, algo así, y volviendo al ejemplo anterior del los televisores, que solo la primera marca que creó el televisor que ahora conocemos: plano, con poco marco, sin botonera visible etc. no hubiera permitido a otras marcas fabricantes de televisores, que según hubieran ido adquiriendo la capacidad tecnológica, hubieran ido construyendo televisores “modernos”.
Claro esto que en principio puede parecer impensable, si tuviera que decidir un Juez profesional. No sabemos qué puede ocurrir con la decisión de un juzgado popular compuesto por nueve personas paisanas de la empresa denunciante y hasta qué punto podrán los abogados de una y otra empresa razonar lo que a su cliente más convenga.