Un abogado para Gordillo

un abogado para gordillo

Son necesarias reformas. Cuando se aprobaron las leyes que aforaban a determinados políticos, casi seguro que el legislador no pensaba a que la Ley que promulgaban estuviera destinada a que no se pudiera procesar a alguien que participa en un atraco con intimidación a un comercio.
El fin del aforamiento se encontraba en que a través de denuncias no se pudiera entorpecer la vida parlamentaria.
El señor Gordillo no sabe de casi nada.
Aparece ante medios de comunicación afirmando que nada se puede hacer contra el en el atraco a un Centro Comercial porque no llego  pisar su interior. Sigue diciendo que piensa seguir delinquiendo.
Es alcalde y diputado electo, debería saber algo, no digo tener títulos o Carreras sino saber algo. A José Blanco se le ha recriminado en alguna ocasión que a los 59 anos esta “a punto” de ser abogado. Sin embargo nadie puede negarle al señor Blanco su capacidad y conocimientos aunque estos no sean universitarios.
El discurso del señor Gordillo es incoherente, parece al alegato que hace el borrachín del bar, mezclando vagamente temas e introduciendo cuantos más temas recurrentes en el menor tiempo mejor, mezclando medias verdades con falsedades.
Pero ha sido votado y elegido lo que debemos respetar, no tanto por el sino por aquellos que han querido que sea lo que es hoy, que tenga un buen sueldo y capacidad de gobierno en el ayuntamiento que dirige. Los votos sin embargo no le habilitan para delinquir, y si delinque aunque él en su ignorancia crea que no, y nadie, nadie, aunque sea por ignorancia puede estar por encima de la Ley.
Buen momento para el flamante Ministro de Justicia para llevar a cabo una reforma necesaria, no digo el eliminar el aforamiento sino el darle unos límites  que pongan en relación la Ley con la sociedad actual. No deja de ser una prebenda para los políticos, que tan mal vistas están hoy en día.
Sin embargo pienso humildemente que no se atreverán a modificar la Ley en este sentido, pues siempre se han mostrado muy sensibles con las conquistas que hicieron para ellos sus antepasados políticos y nunca dispuestos a renunciar a ninguna, aunque sea claramente anacrónica.

Mientras el señor Gordillo (dime de qué presumes) se atreve a decir nique el ministro del interior  ni la Policía  se saben las leyes, pues le citan a comparecer ante el juzgado que no es competente en este caso, pues al tratarse de  un aforado, por ser diputado autonómico,debe ser el Tribunal Superior de justicia de Andalucía el competente para realizar  la citación.

Explicado todo lo anterior, hemos de señalar que el aforamiento previsto en el artículo 71 de nuestra Constitución,  establece este beneficio salvo: “caso flagrante de delito” y para conocer el significado de delito flagrante debemos acudir a la Ley de Enjuiciamiento Criminal que en su artículo 795 establece:  “se considerará delito flagrante el que se estuviese cometiendo o se acabare de cometer cuando el delincuente sea sorprendido en el acto. Se entenderá sorprendido en el acto no sólo al delincuente que fuere detenido en el momento de estar cometiendo el delito, sino también al detenido o perseguido inmediatamente después de cometerlo, si la persecución durare o no se suspendiere mientras el delincuente no se ponga fuera del inmediato alcance de los que le persiguen. También se considerará delincuente in fraganti aquel a quien se sorprendiere inmediatamente después de cometido un delito con efectos, instrumentos o vestigios que permitan presumir su participación en él.

En el presente caso no sólo vimos en directo el delito sino que él mismo lo reconoció.

Ahora podríamos debatir  si la norma excluye las faltas y si el acto del señor Sánchez Gordillo fue falta o delito. Cualquier abogado como acusación particular encontraría en el acto que llevó a cabo el diputado no menos de cuatro ilícitos penales.