Destinatarios de las Leyes 

            Destinatarios son los particulares, funcionarios, autoridades, y órganos del Estado, en definitiva las normas se imponen a todos los ciudadanos del Estado. 

            En algunos casos, las normas se imponen a quienes afectan, como por Ej. a los funcionarios o los empleados de fincas urbanas, cuando no tienen el carácter de generalidad. 

            Pero como dice DE CASTRO, “La norma no impone sólo un deber de cumplimiento a aquel a quien directamente afecta o se dirige, sino que impone a todos un deber general de respeto y colaboración”. 

            En primer lugar, al Jefe del Estado, después a los funcionarios y los últimos a todos los miembros de la comunidad. 

            ¿Y el deber de conocimiento de la norma?. El título Preliminar del Código Civil, modificado por la Ley de 31 de Mayo de 1.974, establece en su art. 6.1, reproducción del anterior art. 2 del C.civ. que: “La ignorancia de las Leyes no excusa de su cumplimiento”, “Ignorantia iuris non excusat”, y como justificación de éste principio se alega que: 

a)    Todos debemos de conocer las Leyes.

b)    El Legislador al promulgarlas y publicarlas pone los medios para que podamos enterarnos de ellas, y

c)    Si pudiendo y debiendo conocerlas, las ignoramos, nuestra ignorancia es culpable y no puede eximirnos de las sanciones establecidas por las propias leyes para el caso de incumplimiento. 

El fundamento está basado realmente en que: “admitir el principio contrario de excusabilidad de la ignorancia de las leyes, equivaldría prácticamente a entregar el cumplimiento de ellas a la voluntad del ciudadano, porque este al decir que no la conocía se eximiría de ella.