El suero de la verdad

Las noticias que llegan del asunto de los niños desparecidos de  Córdoba son poco alentadoras.
Se encuentran similitudes con el conocido caso de “Marta del Castillo”
Y es que mas allá de los delitos que se pudieran haber cometido, subyace un perjuicio en las víctimas “indirectas” como son los padres y familiares de Marta del Castillo y la madre los niños de Córdoba y demás familiares por el otro.
El pasado viernes coincidí en una comida con dos comisarios de policía, uno recientemente jubilado y el otro hace más tiempo. Dijeron que en “sus tiempos” habrían averiguado donde se encontraba, por un lado el cadáver de Marta del Castillo, y por otro los niños de Córdoba. No lo decían con orgullo sino con vergüenza que es lo que me dio la pista para saber que tipo de métodos serian.
Sin embargo en la actualidad nos encontramos con unos que ya han sido condenados y otro que aun no pero por lo investigado, parece que sabe más de lo que cuenta, que se está causando un daño psicológico inmenso no porque el culpable vaya a ser condenado a más o menos pena o vaya a ser absuelto (poco probable) sino porque se desconoce el paradero de los hijos o de sus cuerpos. No es justo, desapruebo cualquier violencia, sobre todo aquello que cause padecimientos físicos o psíquicos. También opino que las pruebas en los procedimientos judiciales han de ser conseguidas con garantías extraordinarias y aquellas que no reúnan los requisitos no pueden ser utilizadas para condenar a nadie.
Pero en casos com los mencionados, más allá de lo que busque la sociedad en la condena del culpable (hay varias teorías del porqué) existe un daño que no es combatido de ninguna manera.
El pentotal sódico no ha demostrado su fiabilidad (pero es un método de la década de los treinta del siglo pasado) no habrán inventado algo desde entonces los americanos? lo siento, es sólo un desvarío.