La necesaria reforma de la Justicia

Miedo me da la Reforma de la Justicia que pueda hacer el señor Gallardón.

Soy admirador, o mejor lo fui,  de Alberto Ruíz Gallardón, otro político al que se conoce por el apellido materno, que suele ser más exclusivo, baste recordar a los señores Rodríguez  o Pérez,  esto es Zapatero y Rubalcaba. Mi admiración podría estar influenciada en  que conocí a alguien que coincidió en su misma promoción, que hablaba maravillas de él. Que fue el 2º (este dato no lo recuerdo bien y además es de alguien que me lo comenta) y contra todo pronóstico, en lugar de escoger plaza de Juez, que es la función que más gusta a los opositores y que suele quedar reservada para aquellos que consiguen las primeras posiciones, pues como digo, escoge ser fiscal, lo cual es muy respetable  e incluso alabable.

En su paso por la alcaldía de Madrid, en mi opinión dio muestras de una enorme capacidad, trabajo, imaginación y un largo etcétera.  Pero también por lo que parece un irresistible impulso de pasar a la historia, lo cual es muy respetable, pero dependiendo con de quién sea la pólvora con la que se dispara.

La Justicia necesita, en mi opinión, una profunda reforma. Sin embargo creo que existe un problema; sería posible llevarla a cabo sin una gran o ninguna inversión, pero es la actual una estructura decimonónica que aguanta mal las reformas y tienen sus funcionarios mecanismos, inercias y la mala uva suficiente, como para conseguir que cualquier modificación no funcione o sea un absoluto desastre, a su elección.

La otra opción para llevar a cabo la reforma sería a la antigua usanza, esto es, inyectando un porrón de dinero, para contentar  a todos, aunque casi todos luego se escandalizaban del derroche que suponía esto o aquello. Pero claro no hay dinero. Para que una reforma tenga éxito se debe tener en cuenta a aquellos, que trabajan en el asunto o al menos que crean, y de tontos o ingenuos no tienen nada, que han sido tenidos en cuenta, escuchados  y llevado a cabo la reforma según sus indicaciones. Pero aquí nos encontramos con el problema de que tenemos, al igual que potenciales seleccionadores de fútbol, un inmenso universo de ideas de cómo debe ser la Justicia moderna, cada abogado, juez, secretario oficial… tienen su propia idea de cómo debería funcionar la Justicia y qué reforma es la más urgente.

Es para nuestra mentalidad impensable, lo que en su momento me comentó un formador de empresarios alemán; que en España es muy difícil imponer sistemas o protocolos, pues cada uno de nosotros vamos improvisando lo que entendemos que es un error o  un imprevisto en el sistema, cuando lo que suele ocurrir es que no henos entendido el protocolo o ni tan siquiera nos hemos ocupado en aprenderlo. En Alemania, sin embargo, lo siguen al pie de la letra, y van apuntándose lo que creen que sería mejorable, y en el momento oportuno, reunión cada seis meses o un año para abordar el tema, se expone y si es necesario o conveniente, se cambia el sistema, pero todos a la vez.

En España más concretamente en la Comunidad de Madrid, cada Juzgado es parecido pero puede variar bastante su funcionamiento.

Por lo que una reforma, necesaria si, pero no de cualquier forma, sin medios económicos y con lo que le gusta al señor Ruíz inmortalizare a través de sus “obras”, repito, miedo me da.