Guardia de Procedimiento abreviado, mis cosas


Guardia de Procedimiento abreviado

En la última guardia atendí a Miguel.

Me llamaron para asistirle en la declaración en Comisaría de Carabanchel por un quebrantamiento (imposible saber en esos momentos si era de condena o de medida cautelar)
Cuando lo subieron de calabozos en seguida se notaba que era una persona sin hogar, en el sentido amplio, esto es, ni familia con la que conviva y le cuide y quiera ni techo bajo el que dormir.

Si cuando suben de los calabozos, normalmente todo tipo de personas presentan un aspecto de aún techo, uno que ya lo es, que cuando fue detenido vivía en la calle el olor y presentación son horribles. – En ocasiones pienso que aspecto tendría yo si pasara una noche en calabozos y se me impregnara ese olor a grasa rancia que despiden-.

A Miguel además, en cuanto habló se le notó que tenía o había temido problemas con las drogas. No solo por la falta de dientes, se le adivinaban solo algunos de los lados, sino porque tenía esa cadencia y “acento” que presentan las personas que cayeron en las drogas duras.
Por sus datos vi que apenas había cumplido la treintena y aparentaba ser un cincuentón.
Estaba aturdido, algo desorientado, no declaró, no por que el no estuviera dispuesto, sino porque tras insistirle el policía encargado de la declaración y tras hacerme ver el policía que por las FF.CC. de seguridad del Estado no había ningún interés en que ese hombre prestase declaración en comisaría, pues no había ninguna investigación en curso acerca de los hechos, como digo, me uní a las explicaciones a Miguel acerca de que aunque declarara en esos momentos, aunque lo hiciera estupendamente e invirtiésemos allí los tres que nos encontrábamos, cuatro horas, al día siguiente debería repetir la  declaración ante el juez. Por lo que me despedí de el con un “hasta mañana, nos vemos en Plaza Castilla” (Plaza Castilla es para los que ya han sido detenidos en alguna ocasión, no esa plaza por la que se “salía” de Madrid por el norte antiguamente, ni esa bonita plaza que en la actualidad tiene en el centro un, un un no sé ( porque no es un obelisco) alargado y dorado, parece una cucaña de un pueblo de diseño y ambicioso.

Lo que sin duda destaca son las Torres Puerta de Europa, con su inclinación gemela, como si atrajeran por sus cúspides. Sino donde se encuentra el juez para tomarles declaración y si Dios quiere quedar en libertad. Desde todas las comisarías de Madrid, por la noche  llevan a sus detenidos a Moratalaz, donde se encuentra una especie de “calabozos centrales”, creo que aprovechando lo que fue el primer Centro de internamiento y expulsión (de extranjeros) los conocidos CIE. Para a la mañana siguiente ” conducirles” a los calabozos de los juzgados de lo penal, situados, como hemos apuntado en la Plaza de Castilla n1.

Yo llegue a las 10:00, los detenidos suelen llegar entre las 10:30 y las 11:00 aproximadamente, pero quería leer las actuaciones acerca de Miguel, que había hecho, mejor dicho, de que se le acusaba según la Policía.
En el atestado pude leer como describía los hechos la policía. Puede ver como se le acusaba del quebrantamiento de sentencia, pues se aproximo a una mujer a la cual le había prohibido un juez acercarse. Además podría estar consumiendo droga junto con esta mujer, sentados en un banco, en las inmediaciones de un colegio.
Tras leer el atestado baje a hablar con él. Se encontraba bastante bien como si esa noche hubiera descansado o como si pasar tantas horas en una habitación con tanta compañía fuera para el un regalo, hubiera podido charlar, oir conversaciones, quejas etc. Seguramente haría tiempo que no tenía un encuentro con tanta gente desde hacía mucho tiempo, pues su olor y aspecto desanimarían al más sociable de  los humanos.
Al hablar estaba animado, lucido, parlanchín y educado, muy educado. Me negó la versión que daba la Policía y me ofreció otra que, seguramente fuera más cierta, ya que se ajustaba mas con lo que realmente pudo ocurrir, además no era una declaración exculpatoria, sino simplemente de situación.
Pude hablar con el abogado que defendía a esa mujer de la que tenía Miguel la orden de alejamiento y que también resulto detenida, y era la misma. Tengamos en cuenta que en el momento que son vistos por la Policía son separados y detenidos, y en ningún momento habían podido volver a coincidir. Además, aunque hubieran estado reunidos toda la noche Miguel y esta mujer, no podrían haberse concertado, ni en cien noches, de la misma manera.