La ejecución forzosa


La ejecución forzosa en el proceso civil.

La ejecución forzosa, sigue siendo en nuestro sistema, realmente ineficaz, la expresión que utiliza nuestra Constitución acerca de la potestad jurisdiccional  a la que corresponde “juzgar y hacer ejecutar lo juzgado”, pero no siempre se ejecuta lo juzgado por el órgano correspondiente.
Además, recordamos que la propia Constitución, siendo sensible al problema,  establece en el artículo 118 que  “es obligado cumplir las sentencias y demás resoluciones firmes de los jueces y tribunales, así como prestar la colaboración requerida por éstos en el curso del proceso y en la ejecución del Juzgado”.
Nuestra Ley de Enjuiciamiento Civil, además de establecer multas coercitivas para el caso de que se incumplieran las condenas en el ámbito civil, establece las obligación del condenado para que manifieste cual es su patrimonio, para hacer frente a la condena, y sobre todo, permite la investigación del patrimonio del ejecutado en virtud del art. 590 del citado código.

La ejecución forzosa es una actividad procesal que ha de ser a instancia de parte, esto es, es la parte a la que se le ha dado la razón en el litigio, la que ha de solicitar del órgano jurisdiccional que efectúe la ejecución forzosa
¿Cuál es el Tribunal competente para ejecutar la sentencia?
Pues se aplica un criterio denominado como funcional, que no es otra cosa que el órgano encargado de ejecutar la sentencia es el que hubiera conocido el asunto en primera instancia.
En las ejecuciones hipotecarias el órgano competente es el del lugar en que esté situada la finca.
La ejecución se considera como  proceso independiente a cualquier  otro, por lo que habrá que dirigir un escrito al Juzgado competente (que hemos visto más arriba).
Para iniciar una demanda de ejecución es necesario que exista, lo que se da en llamar un título de ejecución que es la demanda de ejecución de sentencia.