juicios de faltas por sorprendentes.


juicios de faltas sorprendentes

Los juicios de faltas pueden resultar realmente sorprendentes. Sin duda los juicios de faltas se vuelven a veces desesperantes. El otro día acudo a un juicio de faltas, no era ni fácil no difícil, dependería de varias cosas. Al llegar a la puerta de la Sala de Vistas, ya intuyo que los dos testigos de la otra parte no habían acudido; se notaba pues la parte contraria estaba reñida con el abogado (excepcional compañero y persona) y éste último no paraba de recorrer el pasillo como buscando a alguien. Se dirigía a las escaleras y ascensores para ver i sus testigos aparecían. Lo que nos llevaba a aquel juicio de faltas era lo que se conoce como “un tráfico” que es poco descriptivo de la realidad, pues en realidad no existe colisión entre vehículos, sino simplemente que ante la maniobra de una de las partes, la otra, se supone que la mía, se baja de su vehículo y al conductor del otro, que sigue en su asiento le agrede causándole lesiones, por lo que nos encontrábamos en realidad ante un juicio de faltas por lesiones. Pues allí nos encontrábamos por los motivos explicados, hasta que con hora y media de retraso, nos llamaron para entrar a la Sala y celebra el juicio de faltas.

Al comenzar la vista, como cuestiones previas y como era de esperar, el abogado contrario solicitó la suspensión del juicio pues el que no acudieran los testigos le produciría indefensión a su defendido. El juez podría haber dicho que no (como tantas veces) pero en esta ocasión dijo que sí que se suspendía el juicio de faltas y se volvía a notificar a las partes y testigo para una nueva fecha. Lo sorprendente, lo que, como decía al principio desespera, es que cuando íbamos a salir de la sala de juicios, el juez se dirigió a mí y me recomendó que llegase a algún tipo de ácueo con la otra parte, que, según él era una pena que una persona como mi cliente, que es un ciudadano medio, padre de familia, que nunca había tenido un problema; fuera condenado, y que se está estudiando la creación de un registro para anotar a aquellos a han sido condenados en un juicio de faltas, lo recomendó con mucha convicción. Me estaba dejando ver que mi defendido, sería seguramente condenado. ¿pero si nadie había hablado ni explicado su versión! ¿pero si la denuncia de la otra parte no aportaba elementos probatorios! Resultaba una demanda totalmente vaga. ¿Sería verdad la leyenda urbana que doce que el juez (que es un funcionario) tendrá predilección por sus compañeros funcionarios? Pues en la mencionada demanda, no explicaba nada pero si dejaba claro que el que la realizó es un funcionario. Quiero pensar que no, pero queda esa explicación o que el juez se hubiera estudiado el asunto detalladamente e indagado por su parte los extremos de los hechos (ja) Al final no me quedó más remedio que aconsejar al cliente que lo mejor era que llegáramos a un acuerdo con la contraparte y que antes de la fecha señalada para el día del nuevo juicio de faltas, llegásemos a un acuerdo económico con la otra parte, con el fin de no ser condenados penalmente además de pecuniariamente, cosa que sería seguro si resultamos condenados. LLegados al acuerdo podríamos intentar negocia el “precio” con la otra parte y nos evitaríamos la condena penal. Mi cliente, lo encajó a regañadientes, no le gustaba, ni a mí, pero era un mal menor y así lo vimos.

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