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Las pruebas

Las pruebas en los delitos

Las pruebas de los delitos, cuando son pruebas materiales, esto es que son una especie de muestra de quién es el culpable o  ha participado en el hecho se denomina también vestigio, forman parte de las denominadas pruebas de convicción.

La búsquedas de estas pruebas, el cómo se obtienen y la famosa “cadena de custodia”, se encuentran reguladas en la Ley de Enjuiciamiento Criminal, en el capítulo titulado: “ de la comprobación del delito y averiguación del delincuente”.

Estas averiguaciones son competencia del juez de instrucción ( de momento, aunque lleva tiempo rumoreándose que íbamos hacia  un sistema estilo anglosajón en el cual la instrucción e investigación recae en la Fiscalía) En esta labor, el juez de instrucción dispone de la conocida policía judicial, si bien en contra de lo que se pueda pensar, ni para todas las diligencias de investigación necesita el previo mandato del Juez, ni en aquellas diligencias en que aparece imperativamente que el juez de instrucción debe aprobar determinada diligencia, esta debe ser siempre antes de realizarla, pudiendo poner el acto en conocimiento del Juez a la mayor brevedad como sea posible.

En el procedimiento abreviado, los artículos 769 a 771 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, exponen con bastante detalle cómo ha de proceder la Policía Judicial en cuanto a las pruebas en cuanto tenga conocimiento de la Noticia críminis.

En cuanto a las maneras de obtención y conservación, debemos tener en cuenta que se ven muchas áreas del saber en este punto y muchas ciencias, lo que convierte a estos actos en tremendamente técnicos y cada especialidad dispone de un protocolo específico que se ajusta a la ciencia en concreto de que se trate.

Pero ¿cómo se documentan esas recogidas de pruebas? Pues nos encontramos ante dos tipos de situación: de un lado que sea la Policía la que, como hemos expuesto más arriba,  las que las realiza y son la recogida de las huellas dactilares, fotografías y análisis varios, que se incorporan al sumario a través de lo que se conoce como atestado o informe policial.

En otras, sin embargo es el Juez asistido por el Secretario o después de la última reforma el Secretario, quienes incorporan las pruebas de convicción a través de acta, en estos supuestos se encuentran, por ejemplo las diligencias de entrada y registro.

Últimamente han adquirido notoria importancia las conocidas escuchas policiales, o intervención de los medios de comunicación como internet. Tengamos en cuenta que no ocurre lo mismo que antiguamente, que para poder intervenir una línea de teléfono debía la Policía “pinchar” la línea de teléfono físicamente. En la actualidad, toda ésta labor se puede hacer sin desplazamiento y de forma “muy” cómoda y sencilla para los medios de que disponen los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado”.

Sigue siendo muy problemático el asunto conocido como las “escuchas prospectivas”, que ya no sólo son las que puedan realizarse sin autorización judicial sino y sobre todo, el problema surge cuando la Policía está escuchando las conversaciones de una determinada línea por una investigación que ha sido aprobada por el juez y por un delito, y sucede que la hilo de estas escuchas se descubre otro delito y otros autores. En principio estas pruebas deberían ser inválidas pues es doctrina pacífica que así sea.

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